lunes, 13 de mayo de 2013

Capítulo V: Música



Muchas veces, a lo largo del día, me hago una pregunta muy simple de pronunciar, pero difícil de responder: ¿Qué sería este mundo sin música? Imagina, como sería el mundo tal y como lo conocemos sin música y dime, ¿qué sería? Se me hace imposible de imaginar. Con el paso del tiempo, te das cuenta de que la música es el único “amigo” que está contigo para todo, es la que te anima en un duro momento, y es la que siempre, SIEMPRE, estará ahí para hacerte feliz.
La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, de vivir libremente sin nada que te moleste. Es la que consigue guiarte por buen camino, sin mirar nunca hacia atrás.
Cuando la escuchas, todos tus problemas, tus miedos, tus preocupaciones, desaparecen completamente, como por arte de magia. La música es el eco del mundo invisible, nació libre, y por eso su destino es conquistar la libertad. Gracias a ella se consigue “tocar” el cielo con tus propias manos. Sin música, la vida sería un error. El que escucha música cuando se siente solo, hace que su soledad desaparezca. Para mí, la música es mi vía de escape de este mundo. Y tendríamos que dar un aplauso, por esos momentos en los que piensas que todo está perdido, te colocas los cascos, y te sumerges en la música, pensando en lo maravilloso que es vivir. La música es como la vida, hay partes que te gustan y que quieres repetir, y otras que no, pero sabes que tarde o temprano se tendrá que acabar. Consigue calmarte cuando estás a punto de cometer un error. La música siempre tiene palabras perfectas para ti, te entiende, es la única forma de escapar del mundo y consigue subirte la autoestima
¿Te aburres? Música.
¿Estás mal? Música.
¿Estás bien? Música.
¿Estás escuchando música? Más volumen.
Querida música, gracias por ser la razón por la que sonreír.